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"Una Iglesia en el corazon de la ciudad con un corazon para la ciudad" Deprartamento de Esuela Domnical Hna Juanita Arellano
Año de Bautismo: Superintendente Tenemos Un Dios Muy Grande y Maravilloso Es Cuando yo era niña, yo recuerdo cuando mi Madre me llevaba a la Escuela Dominical. Las clases se celebraban en el comedor de la iglesia. El comedor estaba dividido con unas cortinas pesadas, en donde también había tres clases aparte de la nuestra. Era muy divertido y gozoso, al oír las lecciones de la Biblia que fluían con amor y entusiasmo. El ambiente era alegre porque había otros niños ahí que se oían cantar. ¡Así que, cuando una clase cantaba, todos contábamos! Cuado salíamos de la clase del comedor veía que tan alegres la juventud estaban al salir de un salón del segundo piso en donde su clase estaba. La maestra se llamaba Phyliss Castillo. Ella era una hermana muy bonita y todos los Jóvenes salían de su clase muy contentos. ¡En mi corazón yo decía, "no puedo esperar el día que pueda asistir a esa clase! Parecía que también era el "sueño" de mis amiguitos de mi clase. Todos mis Maestros de Escuela Dominical me enseñaron que Cristo me amaba. Una Maestra era tan buena conmigo que ella me enseño un corito que nunca se me va olvidar. "¡Tenemos Un Dios Muy Grande y Maravilloso Es" en Ingles. Hasta el día de hoy todavía recuerdo este corito; alzando mis manos con movimiento para indicar que Dios es muy grande y maravilloso es. Estos fueron mis tempranos años en la Escuela Dominical. Todos necesitamos saber que alguien nos ama. La Maestra de la Escuela Dominical hace todo lo posible para penetrar este sentir en cada estudiante en su clase. Esto es muy importante para el niño. Esto les da seguridad y aseguranza en los años fundamentales de su vida. Al crecer el niño, mucho acontece en su camino, algunas experiencias buenas otras no tan buenas. Así, que el amor de Dios es muy importante en el corazón de cada niño.
Durante los años de mi crecimiento en la Iglesia, fue algo sorprendente al ver al pueblo de Dios, como expresaban su amor para Dios, y su devoción en los Domingos por la mañana. Todos participaron en el culto devocional de adoración. La iglesia siempre estaba llena. Tenia la capacidad de 250-300 hermanos. Era un servicio lleno del Espíritu Santo, porque todos estaban llenos de sonrisas, saludándose todos después del culto. ¡Los hermanos se abrazaban y a veces se soltaban en bendición hablando en lenguas de nuevo! A su tiempo, el Pastor me suplicó que impartiera clases en la Escuela Dominical. ¡Sentí una sensación! Mi primera clase fue para las edades de 6-8 años de edad, un total de diez alumnos. Me goce en gran manera. En todos mi 50 años como hija de Dios, he sido maestra de Escuela Dominical por 40 años. He amado cada momento. La primera ocasión que comencé enseñar a los niños de las edades de 2-3 años, algunos padres me dijeron "que no iba poder enseñarles nada, que no eran materia enseñable." ¡Yo solamente les daba una sonrisa! Tome muy en serió este clase porque vi la necesidad para que los padres jóvenes de estos niños oyeran la palabra de Dios, e esto seria muy difícil hacer con estos pequeñitos. Un niñito llamado "Paquito" o Francisco, no hablaba. Ya tenía dos años de edad y todavía no hablaba. Sus padres estaban preocupados por el, no obstante cada niño a su tiempo tenía su tiempo para desarrollarse como el. Ya estaba comenzando a bajar la nieve, un Domingo por la mañana, Paquito y sus padres estaban entrando al la iglesia. El templo estaba en el segundo piso, que se tenía que subir como 20 -30 escalones para llegar arriba. Ese día yo estaba arriba de la escalera cuando "Paquito" me vio. El gritó "Maestra" y voltio a ver su papá y mama, y de nuevo grito "Maestra" y señalo con su mano a donde yo estaba. Yo corrí para abajo y lo tome en mis brazos, su madre estaba conmovida al oírlo hablar su primera palabra en su corta vida, "Maestra." Maestras, amen a sus estudiantes y continúen trasmitiendo a Dios en ellos. De nuevo, gracias por su amor y devoción a los niños del Pueblo de Dios de la Iglesia Central. Ustedes verán el fruto de su "obra de amor."
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